Lacoste ha presentado su campaña de verano de 2026 con una serie de piezas de animación que trasladan a su emblemático cocodrilo a escenarios playeros recreados con estética inspirada en el anime de los años 80. Según informa MarketingDirecto, la firma francesa ha repetido colaboración con el ilustrador y animador Rayan Takhedmit y el estudio creativo francés Les Monstres, responsables de la dirección artística y producción.
Estética nostálgica y tono desenfadado
Las piezas presentan al reptil de la marca en situaciones cotidianas de playa —como socorrista, jugando al tenis o participando en una partida de naipes— con un tratamiento visual dominado por tonos azul lapislázuli y una paleta cromática cálida propia de los dibujos animados japoneses de la década de 1980. El resultado combina la identidad visual de Lacoste con una ambientación deliberadamente nostálgica que ha llamado la atención en redes sociales por su colorido, expresividad y guiños cómicos.
Una colaboración que se consolida
La relación entre Lacoste y Rayan Takhedmit arrancó a finales de 2025, cuando el ilustrador creó una serie de cinco cortos animados ambientados en unas vacaciones de invierno, también protagonizados por el cocodrilo de la marca. La nueva entrega de verano profundiza en el mismo lenguaje visual, reforzando la apuesta de Lacoste por un storytelling creativo y diferenciado que conecta con audiencias digitales mediante contenido visualmente atractivo y emocionalmente cercano.
Les Monstres, estudio especializado en creación y producción de contenidos de animación, ha sido el encargado de la producción técnica de las piezas, que han sido difundidas en el perfil oficial de Instagram de Lacoste y han acumulado miles de interacciones en pocos días.
El retorno de la estética retro en campañas de moda
La estrategia de Lacoste se alinea con una tendencia creciente en el sector publicitario: el uso de referencias visuales de décadas pasadas para generar engagement emocional y diferenciación creativa. Marcas de diversos sectores han recurrido a la animación retro y al diseño nostálgico como forma de destacar en entornos digitales saturados, aprovechando tanto la memoria afectiva de generaciones mayores como el descubrimiento estético de audiencias más jóvenes.
