El mercado global de suplementos en formato gominola está en pleno crecimiento y se espera que alcance los 40.060 millones de dólares en 2031, según datos de la firma de investigación Mordor Intelligence publicados en Adweek. Este auge está impulsado por la expansión de la llamada «economía del bienestar», una industria valorada en 6,3 billones de dólares que responde al creciente enfoque del consumidor en salud preventiva y bienestar mental.
El cambio en la percepción del consumidor es clave. Según Logan Chierotti, cofundador y CEO de Physician’s Choice, marca especializada en salud intestinal, los suplementos han dejado de comercializarse como productos farmacéuticos para posicionarse de forma similar al cuidado de la piel: «Ahora se posicionan más como skincare: un hábito diario donde el ritual o la experiencia de tu rutina importa tanto como la formulación y la ciencia», señala Chierotti en declaraciones recogidas por Adweek.
De la venta del concepto a la diferenciación por experiencia
Las marcas de gominolas ya no necesitan vender el concepto del suplemento en formato masticable. El desafío actual es convencer al consumidor de que su producto específico merece convertirse en parte de su rutina diaria. En un mercado saturado, la diferenciación pasa por la experiencia de uso, el diseño del producto y la narrativa de marca, además de la evidencia científica que respalde la eficacia de las formulaciones.
Esta batalla por el espacio en el lineal —físico y digital— coincide con la tendencia de las marcas a competir por entrar en comunidades de consumidores altamente comprometidos, donde el producto se integra en un estilo de vida más amplio.
Contexto de la economía del bienestar
El auge de los suplementos en gominola se enmarca en una transformación más amplia del sector salud y bienestar. Los consumidores, especialmente las generaciones millennial y Z, buscan activamente productos que combinen funcionalidad con experiencia sensorial y estética. Este cambio ha llevado a que categorías antes estrictamente funcionales adopten códigos de marketing propios del cuidado personal y la cosmética.
Marcas como AG1, Grüns y Physician’s Choice compiten ahora no solo en fórmulas, sino en la capacidad de construir rituales de consumo que generen lealtad a largo plazo. La personalización, la transparencia en ingredientes y la narrativa de marca se han convertido en elementos tan importantes como la eficacia clínica.
